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FASEN

El objetivo fundamental de la federación se contrae a gestionar eficientemente los intereses comunes existentes entre todos/as y cada uno/a de sus asociados/as. De modo que no estará en su ánimo en ningún momento competir con la labor de cualquiera de sus asociados/as o suplantarla; antes al contrario, complementará o suplirá la labor de aquellas, allá donde dichas entidades sean menos eficaces por sí solas. Se entiende, pues, que lo que la federación procura conjuntamente para todos sus entes asociados, es aquello que cada uno de ellos no puede alcanzar por sí mismo, al menos en la misma medida. Entre otros desarrollamos los siguientes programas:

Para menores con discapacidad auditiva, la sordera es la discapacidad menos visible pero cuyas secuelas son las que más comprometen el desarrollo superior de la persona y su manifestación específica más distintiva: el lenguaje. Son graves las consecuencias que conlleva esta limitación tanto a nivel cognitivo como social. De ahí la necesidad de una detección inmediata (el screening auditivo), el consiguiente equipamiento protésico y la atención temprana para encauzar al niño/a a una intervención logopédica que permita su evolución integral.
Al hablar de intervención logopédica en las personas con discapacidad auditiva no podemos ceñirnos a la enseñanza de aspectos exclusivos del lenguaje oral y habla. Se trataría de dar al niño/a con sordera, en este caso, las bases de pensamiento y de comunicación y los recursos para desarrollarlos en su medio (familiar, escolar, social, etc.). Es decir, una atención global que incluya la estimulación sensorial, las actividades comunicativas, expresivas y comprensivas, el desarrollo cognitivo, psicomotor, así como personal y social.
La rehabilitación deberá convertirse en el vehículo de la formación del niño/a, potenciando sus capacidades e insertándolo en la sociedad. El objetivo de esa intervención será el de incidir en aquellos aspectos derivados de la sordera que interfieren en el desarrollo personal, social y educativo (dando sentido al término “educativo” como algo más global y no ceñirlo exclusivamente a lo curricular) del niño/a con discapacidad auditiva.

Uno de los principales objetivos de FASEN es dar acogida a otras familias que se incorporan a una nueva situación: la de tener un hijo/a sordo/a. La puesta en funcionamiento de este programa tiene por objetivo general hacer posible que la Federación estructure un servicio de atención dirigido a las familias de niños/as con discapacidad auditiva, especialmente pensado para la etapa inmediatamente posterior al diagnóstico de la sordera.
Pensamos que, una vez confirmado el diagnóstico de la pérdida de audición en un niño/a, se inicia una decisiva etapa para él/ella y para su familia que, de no aprovecharse convenientemente, será un tiempo irrecuperable que comprometerá la adquisición del lenguaje oral, sus futuros aprendizajes y su desarrollo personal. Es en las edades más tempranas donde se sitúa el periodo crítico de desarrollo y, particularmente, en referencia a los niños/as con discapacidad auditiva, hay que destacar que es el momento en el que se sientan las bases del desarrollo comunicativo y de la adquisición del lenguaje oral, así como de la maduración de la percepción auditiva y de todas las capacidades y habilidades cognitivas que de ella derivan.

El conocimiento de la discapacidad auditiva, y la transmisión de toda la información referente a su problemática resulta de vital importancia para que esta discapacidad que se hace “invisible” a los ojos de la sociedad, se conozca y entienda. Con ello, pretendemos conseguir una mayor sensibilización social y un mejor conocimiento de la sordera.

El objetivo de este programa es mejorar la preparación de los profesionales
que trabajen con los niños/as con discapacidad auditiva, así como ir
estructurando una red de formación y apoyo a las personas con discapacidad
auditiva lo más amplia posible en los diversos estamentos, para que poco a
poco el número de profesionales específicamente preparado sea mayor y más
niños/as se beneficien de ello.

La necesidad que las familias con miembros con discapacidad tienen de recibir ayudas en general y cuidados sustitutivos en particular, se ha convertido en una de las cuestiones más importantes a las que deben prestar atención los responsables de la política y, en su defecto, las mismas asociaciones. El desarrollo y la calidad de los servicios de apoyo pueden contribuir a moderar los efectos del estrés y ayudar a las familias a hacer posible su deseo de mantener a sus hijos/as dentro del propio hogar.
La familia, como grupo primario, genera una serie de servicios propios de apoyo, seguridad, educación, que en el caso de las personas con discapacidad no siempre son suficientes. Por eso se recurre a redes más amplias. Dado el número cada vez mayor de personas con discapacidad que viven en el hogar natural, las asociaciones se encuentran ante el desafío de crear un sistema de servicios diseñado para responder a la necesidad de ayuda y asistencia de estas familias.

Las personas con sordera, debido a sus dificultades comunicativas, han desarrollado un lenguaje visual reconocido como una lengua propia, que ha evolucionado y adquirido entidad propia. Se requieren personas con conocimientos en esta lengua que puedan facilitar la interpretación entre la comunicación signada y oral.
Por otro lado, la nueva generación de niños, niñas y jóvenes con discapacidad auditiva, diagnosticados precozmente y equipados con modernas prótesis auditivas, se comunican principalmente de manera oral. Sin embargo, continúan teniendo necesidades derivadas de su discapacidad que deben ser atendidas por nuestras instituciones.
Por lo tanto, su participación social no se vería afectada por la falta de información, ya que existe la capacidad de interpretar y mediar entre diferentes formas de comunicación, asegurando así su inclusión efectiva en la sociedad.

Para jóvenes con discapacidad auditiva, cuyos objetivos son informar, orientar y sensibilizar a administraciones, empresarios y sindicatos; desarrollar una labor de información y asesoramiento en centros educativos y familias; y propiciar un entorno laboral inclusivo entre personas con discapacidad auditiva y personas oyentes. En definitiva, promover la implementación de una red de apoyo social y familiar que consolide la integración progresiva de las personas con discapacidad auditiva en el mundo laboral.

Establecer un programa de colaboración a través del cual los estudiantes voluntarios de la Universidad de Murcia, UCAM y la Universidad Politécnica de Cartagena puedan complementar su formación específica con actividades solidarias junto a nuestras asociaciones y la Federación. Los proyectos tienen como objetivo mejorar la calidad de vida de las personas con discapacidad, fomentando su autonomía personal e integración en la comunidad.
Normalmente, la labor de los voluntarios se enfoca en tareas de acompañamiento y apoyo para facilitar la integración social y laboral. Por ejemplo, impartir apoyo escolar o asistir a jóvenes para que puedan seguir sus estudios de manera adecuada (como llevarles a la universidad, proporcionarles apuntes cuando no puedan asistir a clase, etc.).